Las inyecciones contra el Covid-19 son peligrosas para las madres y sus bebés, se concentran en los ovarios y atacan la placenta, según el ex Jefe Científico de Pfizer R&D

Autor: Dr. Michael Yeadon BSc. (Bsc: licenciado en ciencias por sus siglas en inglés)
ex Vicepresidente y Jefe Científico de Alergias & Respiratorio de Pfizer Global R&D

En Enero de 2020, el Dr. Mike Yeadon ya fue coautor de una carta junto con el Prof. Wolfgan Wodarg para advertir a la EMA (Agencia Europea del Medicamento, por sus siglas en inglés) sobre los peligros de la nueva tecnología usada para las vacunas contra Covid 19, pidiendo que se pararan inmediatamente los ensayos médicos. Desde entonces, las vacunas han demostrado un extraordinario número de efectos adversos y fatales consecuencias. Junto a otros científicos, el Dr. Yeadon fundó la organización Doctors For Covid Ethics (Doctores por la Ética Covid), para informar a las autoridades sanitarias, colegas de profesión y público en general sobre los daños de los diferentes efectos adversos, tales como la formación de coágulos y trombosis, observados con estas inyecciones experimentales. Las distintas cartas firmadas conjuntamente por cientos de doctores pueden encontrarse en la página de Doctors For Covid Ethics (Doctores por la Ética Covid).

Las vacunas para Covid-19 no son como las vacunas precedentes y no han sido estudiadas adecuadamente:

Todos los agentes medicinales que han sido llamados vacunas contra covid-19 utilizan nueva tecnología. Las vacunas tradicionales comprenden una pequeña cantidad del patógeno (agente causante de la enfermedad) mezclado con un material llamado coadyuvante, el cual es una substancia que induce una inflamación leve y de este modo alerta al sistema inmunológico de la presencia de una proteína externa. La pequeña cantidad de patógeno es habitualmente “eliminado” mediante calor o por tratamiento médico, para que no pueda causar la enfermedad para la que se busca inmunidad. De manera alternativa, el patógeno es desarrollado mediante la infección repetida de una célula de cultivo tras otra,  mediante este proceso la letalidad del virus se reduce. Esto se llama atenuación y algunas vacunas usan el término material “atenuado vivo” para provocar inmunidad. Este diseño básico de vacuna abarca casi todas las vacunas desarrolladas y en uso hoy en día en la población.

Un fracaso total de las normas de seguridad de las medicinas ha ocurrido de manera secundaria, debido a la clasificación errónea del producto:

Las vacunas para la Covid-19 funcionan de manera totalmente diferente y eso significa que es del todo inapropiado tratarlas como otras vacunas. Sin embargo, eso es justo lo que ha sucedido. A los fabricantes solo se les ha pedido que cumplan con los requerimientos de los estándares normativos mundialmente fijados. Estos estándares no han de ser tomados como ligeros en ningún aspecto. Están simplemente ajustados al tipo de entidad médica con la que tienen décadas de experiencia.

Las vacunas tradicionales, como cualquier producto, pueden funcionar mal ocasionalmente y, en reconocimiento de esto, las autoridades reguladoras en todo el mundo normalmente mantienen un registro de efectos adversos que se han observado tras la vacunación, sin que necesariamente se le atribuya relación causal del efecto adverso que se ha notado. Sin embargo, la recopilación de tipos de casos y sus frecuencias, unido a una descripción de la parte que alega la lesión, tenida en cuenta junto con la relación temporal después de la vacunación por la que se alega que el efecto adverso ha ocurrido, a veces permite hacer vinculaciones.

Por ejemplo, la vacuna contra la gripe porcina comercializada en 2009-2010 fue finalmente retirada porque las autoridades reguladoras suecas notaron una sorprendente incidencia de narcolepsia, una afección neuronal, en gente joven, la cual fue notificada en casi 1.000 ciudadanos.

En vista de que a los productos de nueva tecnología se les llama vacunas Covid-19, funcionando de manera muy diferente a productos anteriores, que si eran correctamente llamados vacunas, es mi opinión que los estándares normativos de las pruebas requeridas para valorar adecuadamente y asegurar la seguridad han sido deplorablemente escasos.

Dando cuenta de que el estándar normativo estaba fracasando, dada la novedad técnica de las vacunas para la Covid-19, este autor junto a otra persona, elaboró e interpuso una petición de consulta ante la EMA (Agencia Europea del Medicamento, por sus siglas en inglés) el 1 de diciembre de 2020.

Las vacunas Covid-19 funcionan de manera totalmente diferente a las vacunas convencionales, y así pues, tienen un conjunto de problemas relacionados con la seguridad radicalmente diferentes:

Todas las vacunas para Covid-19, actualmente sujetas a autorización para uso de emergencia, comparten una característica común: son productos de base genética. En lugar de contener una pequeña cantidad de patógeno muerto o atenuado vivo, contienen un código genético de su ADN y usan un virus respiratorio debilitado para asegurar que llega a nuestras células, o de RNA mensajero (intermediario entre el ADN de nuestros genes y el producto de proteína de ese modo fabricado).

Tienen algo más en común: hacen que las células receptoras fabriquen una porción del virus SARS-CoV-2 llamado proteína de espiga. Literalmente, la espiga sale hacia el exterior de la esfera que contiene el virus propiamente dicho. Como se ha detallado en otro lugar de este paquete informativo, las proteínas de espiga de coronavirus están biológicamente activas e inician, entre otras cosas, la cascada de coagulación sanguínea. Se presume que la inducción de la coagulación sanguínea en distintas partes del cuerpo es responsable de gran cantidad de los efectos adversos graves, incluidas muertes, lo que ha sido comunicado a la VAERS (Sistema de Comunicación para Reacciones Adversas en Vacunas, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos y en bases de datos análogas en otros lugares. La tasa de consecuencias graves tras la vacunación de Covid-19, normalmente trastornos de coagulación o sangrado, es extraordinaria y excede en gran cantidad la de cualquier vacuna previa, que este evaluador estima es del orden de unas 60 veces más.

Esta sorprendentemente alta tasa de efectos adversos tras la vacunación se da como consecuencia de dos factores: 1. Simplemente no se les exigió a los fabricantes que estudiaran la manera en la que el producto se desplaza por el cuerpo tras la inyección y 2. No se les exigió que estudiaran los efectos funcionales del código genético en el producto tras su administración.

No hay productos en el mercado general que operen de esta manera. Es mi opinión de experto que, este es el error más grave de la normativa de productos médicos en relación a la salud reproductiva desde la talidomida y es mucho más grave en términos de impacto social. Es imperativo que todos estos productos sean suspendidos hasta que pruebas mejoradas de seguridad puedan determinar si hay grupos en los que los beneficios sean mayores que los riesgos.

La sombra de la talidomida y los cambios en la normativa de seguridad de medicamentos durante el embarazo:

El medicamento llamado “Talidomida” está, particularmente en Europa, indeleblemente asociada en la memoria popular con defectos de nacimiento. Dirigida a tratar las náuseas asociadas a la etapa temprana del embarazo, se recetó en 46 países, pero no en los Estados Unidos, entre 1957 y 1962 cuando fue retirada, habiendo sido identificada como el agente causante de 10.000 malformaciones de nacimiento incluyendo la reducción o ausencia de extremidades. Talidomida es el caso más infame de error en la evaluación de seguridad de un medicamento.

A diferencia con las normativas en decenas de otros países, la Agencia Reguladora del Medicamento los Estados Unidos, (la FDA, Food & Drug Administration, por sus siglas en inglés), no aprobó la talidomida porque el evaluador no estaba satisfecho con la información disponible. La seguridad de los medicamentos fue substancialmente reformada como consecuencia de este evento, especialmente exigiendo a los fabricantes realizar lo que se conoce en sentido amplio como “toxicología reproductiva” y también casi siempre incluiría conejos como especie para los ensayos, porque se descubrió más tarde que la talidomida causó defectos de nacimiento en conejos, aunque mucho menos obvio en roedores.

Hubo una comprensión de que el concepto de que el feto estaba de alguna manera protegido de cualquier daño mientras estuviera en el vientre, era totalmente erróneo. Por el contrario, las particularidades del desarrollo embriofetal comenzaron a ser reconocidas como un período de vulnerabilidad extrema. Quizás el cambio cultural más sorprendente fue que las mujeres se volvieron extremadamente precavidas de tomar cualquier fármaco durante el embarazo.

Las vacunas Covid-19 no han sido ensayadas mediante pruebas de toxicología reproductiva:

Es esencial plantear como telón de fondo la posición actual con el uso clínico de las vacunas Covid-19, por una razón: NUNCA, desde la talidomida, hemos expuesto a mujeres en edad fértil y ESPECIALMENTE NUNCA a mujeres embarazadas a NINGÚN producto farmacéutico nuevo y experimental sin que ese producto haya completado previamente una enorme batería de pruebas de toxicología reproductiva. Incluso después de este paso crucial, los estudios piloto son siempre llevados a cabo en un número pequeño de mujeres embarazadas para minimizar el riesgo del feto en desarrollo. Ninguna de estas medidas esenciales han sido realizadas.

No hay justificación para tomar riesgos con la salud de los nonatos:

Volviendo al presente, este crítico experto está sorprendido por la situación actual. Está en lo más alto de toda imprudencia el permitir a mujeres en edad fértil recibir la vacuna Covid-19, las cuales son totalmente nuevas, basadas en tecnología genética para la que no hay experiencia previa de seguridad en un grupo grande de población. Aún peor, la recomendación activa de que estos agentes experimentales deben ser administrados a mujeres embarazadas es, en mi opinión, una negligencia criminal. Así mismo, es totalmente incomprensible que estas nuevas vacunas sean recomendadas para su uso durante el embarazo, sucediendo mayormente en mujeres de 40 años o más jóvenes, habiendo dominantemente un factor de riesgo bajo de infecciones por SARS-CoV-2 en estas edades.

La vacuna Covid-19 de Pfizer/BioNTech se concentra en los ovarios de roedores:

Un estudio sobre los efectos fue llevado a cabo por Pfizer, en el que varias formulaciones de versiones simuladas de sus vacunas candidatas fueron administradas a roedores y varios tejidos fueron examinados con el tiempo. Los tests no incluían la carga dañina del mRNA pero como esto es solo un estudio sobre hacia dónde se dirige el contenedor del mRNA, es irrelevante desde el punto de vista de la inocuidad. Mencionar que este estudio no se clasifica como prueba de toxicología reproductiva, ya que los animales no estaban en estado de gestación. En cambio, el estudio debería mejor ser clasificado como estudio farmacocinético, la especialidad que se ocupa de conocer cómo los fármacos se transportan por el cuerpo tras su administración, así como las maneras y plazos en las que son eliminados. Este estudio no fue publicado por Pfizer para el dominio público, aún cuando este crítico considera los hallazgos muy preocupantes. La información salió a la luz solo tras una petición de libertad de información que fue presentada ante la administración reguladora de medicinas japonesa.

Lo que este estudio muestra es que el revestimiento de nanopartículas lipídicas de la vacuna de Pfizer se concentra en el bazo y ovarios de roedores. No es adecuado que esto haya sucedido. La inmunidad inducida deseada desde luego NO implica la presencia de componentes de la vacuna en el tejido reproductivo. Lo más frecuente es que las concentraciones de medicamentos en cualquier tejido del cuerpo alcance su máximo tras su administración, y baje gradualmente tras un tiempo. En vista de esto, es más preocupante todavía que, en lugar de ir bajando gradualmente como se esperaría, los niveles en los tejidos aumentan con el tiempo, sugiriendo un proceso activo. El estudio fue abortado 48 horas tras la administración del material a probar, no sin razón. Tras todo ese tiempo, hubiera sido normal esperar que el pico más alto de concentración en tejidos hubiera pasado. Sin embargo, las concentraciones más altas fueron observadas en los últimos momentos, 48 horas después de la dosis. Queriendo decir que de hecho no se sabe cuando es el momento álgido tras la administración o si las concentraciones en los ovarios y bazo incluso aumentan con un plazo más amplio (ver parte de los datos relevantes en la tabla de abajo. El documento completo está también adjunto).

Cualquier evaluador experimentado podría pedir la interrupción del uso de esta vacuna en mujeres que no hayan llegado a la menopáusia:

Como toxicólogo, digo lo siguiente: en ausencia de evidencia que diga que no es un indicador para humanos, esto es lo que deduzco que está pasando a cada mujer a la que se le haya administrado este agente. Es de esperar que las consecuencias de esta concentración en el aparato reproductor sea adversa, según observaciones en otras partes del cuerpo, donde los coágulos de sangre y los sangrados han sido notificados por separado. En mi opinión, cualquier evaluador razonable estaría de acuerdo en que estas vacunas no deberían ser administradas a ninguna mujer antes de la menopausia.

Las mujeres generan una respuesta auto inmune hacia su placenta tras la vacunación:

Como previamente mencionado, todas las vacunas Covid-19 actualmente sujetas a autorizaciones para uso de emergencia utilizan una novedosa tecnología genética de la que no hay productos comercializados de manera masiva. Lo que esto significa es muy obvio para cualquiera que tenga experiencia en el desarrollo de productos médicos: no es en absoluto seguro hacer suposiciones sobre el perfil de seguridad, a corto o largo plazo, tras la administración en humanos. Antes de las trágicas lecciones a cuenta de la talidomida, no sabíamos que en la etapa temprana de gestación el embrión en desarrollo es exquisitamente vulnerable a los efectos adversos de agentes ambientales, incluidos los farmacéuticos. No es razonable asumir que, porque las vacunas convencionales no son generalmente consideradas que representen un problema de seguridad en relación a fertilidad y embarazo, estos novedosos productos genéticos sean seguros durante el embarazo.

El 1 de diciembre de 2020, este experto evaluador junto con el doctor en medicina experto en salud pública Dr. Wolfgang Wodarg rellenó una petición de consulta  ante la EMA (Agencia Europea del Medicamento, por sus siglas en inglés). Los motivos principales de interés fueron la excesiva rapidez  del desarrollo clínico, junto a la limitada serie de problemas específicos (que no eran declarados exhaustivos):

  1. La determinación de los “casos” de Covid-19 basados en test PCR controlados inadecuadamente (está muy ampliamente desarrollado por expertos independientes que los tests PCR utilizados estiman excesivamente al alza la prevalencia de “casos” verdaderamente infectados – en relación a lo cual merece la pena señalar que la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos, por sus siglas en inglés) acaba de anunciar que va a retirar la aprobación de todos los test PCR para la detección de infección por SARS-CoV-2).
  1. La posibilidad de amplificación de infección dependiente de anticuerpos, cuyo proceso ha causado la terminación de todas las anteriores vacunas contra coronavirus (se ha especulado sobre la alta incidencia de inflamación del corazón, llamada miocarditis, que ocurre con gran frecuencia, especialmente en hombres jóvenes).
  1. La posibilidad de aceleradas reacciones alérgicas  agudas bajo la administración de vacunas lípido encapsuladas (productos Pfizer/BioNTech y Moderna), que de hecho sucedieron durante los primeros días de vacunación masiva en el Reino Unido y el rápido cambio de  denominación para evitar su administración a personas sospechosas de haber tenido en el pasado respuestas alérgicas a productos inyectados).
  1. La posibilidad de respuesta inmune cruzada a una proteína esencial para un embarazo satisfactorio. Es a éste último asunto al que se refiere el resto de esta nota.

Comentar que, lamentablemente todo señala a que los presentadores de la petición estaban en lo cierto en todo lo relacionado a cada una de sus inquietudes. Y es profundamente preocupante para la confianza pública en la normativa de seguridad de los medicamentos, en los gobiernos y en la industria farmacéutica que la recompensa fuera, por esa preocupación general por la que escribieron, ser maliciosamente calumniados por las principales organizaciones mediáticas incluyendo Reuters y la BBC.

Las mujeres a las que se administraron la vacuna Pfizer/BioNTech generan rápidamente anticuerpos hacia su placenta:

He señalado previamente como se espera que funcionen estas vacunas genéticas. La parte del virus SARS-CoV-2 llamado proteína de espiga está codificada en estos productos de nueva tecnología, de tal modo que todos inducen al cuerpo del receptor a generar esa proteína de espiga o porción de la misma.

Una buena práctica común es revisar literatura científica entorno a objetivos elegidos para uso en vacunas, en este caso la proteína de espiga. Para comprobar la posibilidad de efectos no deseados, cuando humanos son susceptibles de desarrollar respuestas inmunes a ella, es comprensible. Dos hallazgos destacables fueron identificados debido a esta investigación de literatura científica. Primero, las proteínas espiga son capaces de iniciar agregación plaquetaria en la sangre y ésto de causar coagulación de la sangre, lo que lleva a serias dudas sobre lo acertado de haber seleccionado la proteína de espiga en todas las vacunas hasta la fecha. Segundo, hay una débil pero obvia (para los evaluadores expertos) similaridad entre la proteína de espiga del coronavirus y una familia de proteínas humanas llamadas sincitinas. Es incorrecto decidir el nivel de similaridad solo por referencia a la secuencia de aminoácido primario de dos proteínas, y también importante considerar la similaridad de su estructura dimensional 3D.

La familia de las sincitinas son proteínas consideradas cruciales para la formación y el mantenimiento adecuado de la placenta. Así pues, sin importar si es poca la homología entre la proteína de espiga y las sincitinas, la inquietud se debe a que al tener una respuesta inmune fuerte contra la proteína de espiga, algunas mujeres pueden generar una respuesta inmune a las proteínas de su propia placenta. Tras los más de 30 años  de experiencia en la industria farmacéutica de este evaluador, este punto se resolvería técnicamente con una serie de pequeños estudios para examinar, y con suerte desechar, esta inquietud. Hay varias maneras en las que podría llevarse a cabo. No es difícil elaborar un estudio clínico para evaluar si las mujeres a las que se le ha administrado la vacuna Covid-19 desarrollan anticuerpos circulantes a la sincitina-1 o no. Tal estudio acaba de ser presentado como preliminar.

15 mujeres jóvenes y sanas fueron reclutadas para el estudio y se les administró la vacuna Pfizer/BioNTech. Después se les extrajo sangre varias veces y la cantidad relativa de anticuerpos SARS-CoV-2 proteína de espiga y anticuerpos sincitina-1 fue medida.

Durante los primeros 1-4 días después de la vacunación no había aumento cuantificable de anticuerpos proteína de espiga. Sin embargo, había un sorprendente (de 2 a 3 veces más; marcadas con una flecha roja vertical) aumento de anticuerpos vinculantes a sincitina-1. Es la conclusión de este evaluador que el aumento de anticuerpos de sincitina-1 en ese momento es “estadisticamente significativo”, es decir, es muy poco probable que ocurriera por casualidad. No es posible constatar lo que este grado de aumento significa, pero es consistente con el aumento de riesgo de pérdida durante el primer trimestre de gestación. La ausencia de aumento de anticuerpos  anti-sincitina-1 durante 4 semanas no reduce el daño potencial en los primeros períodos después de la vacunación.

Es incomprensible que los autores establezcan que “no hubo respuesta humoral a la sincitina-1”. Abajo se muestra una representación en papel. Los autores han trazado una línea horizontal perpendicular al eje, que han etiquetado “positivo”. No hay información escrita o en publicaciones que avalen el posicionamiento de esta línea. Faltando esa información, es inválido científicamente afirmar que el aumento inequívoco y vinculante a la sincitina-1 en los días 1-4 es funcionalmente irrelevante.

Es aleccionador recordar una vez más lo aprendido de la talidomida. Resulta que si la madre, en fase temprana de embarazo, tomó su primera dosis de talidomida durante el día 20 después de la concepción, es probable que su bebé naciera con daño cerebral; si fue el día 21, ciego; si fue el día 24, las extremidades eran a menudo más cortas o inexistentes; no ocurrían daños si se tomaba después del día 42 desde la concepción.

Los autores de este escrito no tienen fundamentos para afirmar que la cantidad de anticuerpos de sincitina-1 es demasiado pequeño como para que no tenga importancia. Parece que no son conscientes de lo aprendido de la talidomida, que muestran que hay períodos de sensibilidad exquisita durante el desarrollo temprano, cuando la presencia de una toxina durante períodos tan cortos como dos días puede determinar los procesos de desarrollo, los cuales son irreparables.

Estos nuevos datos, que muestran que las mujeres crean anticuerpos hacia un componente de su placenta tras la vacunación con el  producto Pfizer/BioNTech, suscitan serias dudas referente a la seguridad del feto. No es prudente asumir que el resto de vacunas no tendrán efectos similares.

Una vez más, como con el estudio de difusión, una presunción del riesgo, potencialmente severo, surge a partir de estas observaciones clínicas, y no hay ninguna persona sensata que no lo interrumpiera en este punto.

Dr. Michael Yeadon Bsc, ex Vicepresidente y Jefe Científico de Alergias & Respiratorio de Pfizer Global R&D. Doble titulación en Bioquímica y Toxicología y Doctorado en Farmacología. En la actualidad es Consultor Independiente y Co-fundador & CEO de Ziarco Pharma Ltd.

Please read our Re-publishing Guidelines.


Message from RFK